diumenge, 26 de desembre de 2010

Panorámica

Siempre serás una sombra que después de muchos besos me conducirá al mismo punto. Y dudar, replantearme todo, se convertirá en una vieja costumbre que se resignará en el silencio, que es tu nombre.

diumenge, 19 de desembre de 2010

Adusta mirada o ser piedra

Ya estoy lista para vivir congelada. Dame dos minutos que todavía tengo estragos. Voy a guardarte en el desván de las cosas viejas, esas que al volverlas a mirar después de mucho tiempo todavía causan grietas, cicatrices reabiertas, sangre que sabe a nueva pero fluye del mismo río invisible, el que siempre ahoga mi camino. Tanto desangre para nada. Nadie me advirtió de que rechazarías mi transfusión y me dejarías morir en aquel escalón de Tallers. No estabas preparado y tal vez yo, por primera vez, percibí mi ridiculez y decidí acabar con tan pobre y mísera función. Un brindis por vos mi amor.

divendres, 3 de desembre de 2010

Diálogo de ruptura

Para leer a dos voces, imposiblemente por supuesto.


 —No es tanto que ya no sepamos
—Sí, sobre todo eso, no encontrar
—Pero acaso lo hemos buscado desde el día en que
—Tal vez no, y sin embargo cada mañana que
—Puro engaño, llega el momento en que uno se mira como
—Quién sabe, yo todavía
—No basta con quererlo, si además no hay la prueba de
—Ves, de nada vale esa seguridad que
—Cierto, ahora cada uno exige una evidencia frente a
—Como si besarse fuera firmar un descargo, como si mirarse
—Debajo de la ropa ya no espera esa - piel que
—No es lo peor, pienso a veces; hay lo otro, las palabras cuando
—O el silencio, que entonces valía como
—Sabíamos abrir la ventana apenas
—Y esa manera de dar vuelta la almohada buscando
—Como un lenguaje de perfumes húmedos que
—Gritabas y gritabas mientras yo
—Caíamos en una misma enceguecida avalancha hasta
—Yo esperaba escuchar eso que siempre
—Y jugar a dormirse entre nudos de sábanas y a veces
—Si habremos insultado entre caricias el despertador que
—Pero era dulce levantarse y competir por la
—Y el primero, empapado, dueño de la toalla seca
—El café y las tostadas, la lista de las compras, y eso
—Todo sigue lo mismo, se diría que
—Exactamente igual, sólo que en vez
—Como querer contar un sueño que después de
—Pasar el lápiz sobre una silueta, repetir de memoria algo tan
—Sabiendo al mismo tiempo cómo
—Oh sí, pero esperando casi un encuentro con
—Un poco más de mermelada y de
—Gracias, no tengo

CORTÁZAR, Julio. 1979. Un tal Lucas.

divendres, 26 de novembre de 2010

"Ese estado ambulatorio en el que, en un momento dado dejamos de pertenecer al mundo ordinario."

De aquello de lo que se dice que uno “ha renacido” cómo un fénix de las cenizas de la desgracia. Yo no veo por ninguna parte esa redención. Cuando cumplí cierta edad intenté hacer poesía esperanzadora, esa como los rayos del sol de la mañana, que te ciegan y te arden como lagos de ácido y uno intenta esparcirse ese atrevimiento del cielo con las manos, fregándose, deshaciendo la repentina activación de uno mismo que viene del sueño. Al final acepto que no suelo adaptarme al cumplimiento de todo aquello que me aconsejan los que seguramente más saben, pero en definitiva uno no puede luchar contra la naturaleza de la atracción de uno mismo a su vía, de su vía a uno mismo. Al fin y al cabo son todo rumbos y raíces.
Quien quiera que sea el cuente la historia, deberá hacerlo paso por vuelo, parada, descanso, café, vuelta a la reflexión, cotidiana caída y vuelta a comenzar otra cosa hasta enlazar todas las constelaciones que nos están aquí arriba. Sólo pido que no haya normas ni psicologías de terrazas floridas que se funden al zumbido de una avispa. Caminemos pues, volemos, paremos, descansemos, café, volvamos a la reflexión, cotidianamente caigamos y volvamos a comenzar otra cosa sin saber el proceso concreto de nuestra estrategia, pues tal vez eso nos permita nadar por los ríos, SENTIR el agua fresca.

dilluns, 15 de novembre de 2010

Cumbres de expiación

Una concha se esconde y una perla oscura se arruga. Mutiladas las esperanzas sólo les queda arrojarse vibrantemente hacia un vacío de fulgores ahogados, y trémulos los llantos se les escapan. Desubicados se dirigen de nuevo después de un repentino tropiezo. Y es brusco y tiránico, es primitivo y desconfiado. Es ciego, pero por encima de todo es trágico, y por ello la franqueza de lo terrenal se rinde ante una terrible hermosura, que lo quieran o no es inmune a sus suicidios.




“Don’t torture me till I am as mad as yourself.