divendres, 26 de novembre de 2010

"Ese estado ambulatorio en el que, en un momento dado dejamos de pertenecer al mundo ordinario."

De aquello de lo que se dice que uno “ha renacido” cómo un fénix de las cenizas de la desgracia. Yo no veo por ninguna parte esa redención. Cuando cumplí cierta edad intenté hacer poesía esperanzadora, esa como los rayos del sol de la mañana, que te ciegan y te arden como lagos de ácido y uno intenta esparcirse ese atrevimiento del cielo con las manos, fregándose, deshaciendo la repentina activación de uno mismo que viene del sueño. Al final acepto que no suelo adaptarme al cumplimiento de todo aquello que me aconsejan los que seguramente más saben, pero en definitiva uno no puede luchar contra la naturaleza de la atracción de uno mismo a su vía, de su vía a uno mismo. Al fin y al cabo son todo rumbos y raíces.
Quien quiera que sea el cuente la historia, deberá hacerlo paso por vuelo, parada, descanso, café, vuelta a la reflexión, cotidiana caída y vuelta a comenzar otra cosa hasta enlazar todas las constelaciones que nos están aquí arriba. Sólo pido que no haya normas ni psicologías de terrazas floridas que se funden al zumbido de una avispa. Caminemos pues, volemos, paremos, descansemos, café, volvamos a la reflexión, cotidianamente caigamos y volvamos a comenzar otra cosa sin saber el proceso concreto de nuestra estrategia, pues tal vez eso nos permita nadar por los ríos, SENTIR el agua fresca.

dilluns, 15 de novembre de 2010

Cumbres de expiación

Una concha se esconde y una perla oscura se arruga. Mutiladas las esperanzas sólo les queda arrojarse vibrantemente hacia un vacío de fulgores ahogados, y trémulos los llantos se les escapan. Desubicados se dirigen de nuevo después de un repentino tropiezo. Y es brusco y tiránico, es primitivo y desconfiado. Es ciego, pero por encima de todo es trágico, y por ello la franqueza de lo terrenal se rinde ante una terrible hermosura, que lo quieran o no es inmune a sus suicidios.




“Don’t torture me till I am as mad as yourself.