dimecres, 20 d’abril de 2011

Claustrofobia insular o Cuidad residual

- ¿Qué tal estás?
- En Barcelona.
-  Sí, pero ¿cómo te encuentras?
-   En Barcelona.
 Coño, ¡¿pero cómo estás, joder?!
-  Sin nada a lo que aferrarme, en un sitio y otro. La isla de la calma y la familia, todo igual. Pero yo distinta y distante, un poco inefable que no vale la pena decir, es cansancio existencial y un par de películas de terror dirigidas por el subconsciente, qué miedo todo, ay.
- Tremendo che.
- Analíticas de sangre y mucha quietud, terremotos similares a una adolescencia anclada en la tierra que me parió - Sa Terra.
-  Tremendísimo.

diumenge, 3 d’abril de 2011

Allò que és tan nostre com no tenir-ho

Esto y aquello y Criticarem les noves modes de pentinats y las tardes del domingo nada serán sin la substancia acaramelada. Recordaremos el bullicio de las paredes agrietadas de tanto pensar, mis elucubraciones, tu línea bienestar apocalíptico y aquel pitido. Mendigaremos un ápice de adrenalina, animales cautivos, tardes risueñas que amagan tristeza, dolor, miedo. Por eso.

Y tu aroma floreció en mi habitación, yo inspiraba como hambrienta. Tu piel de leche, el abismo que me mira. Matándonos tan expuestos, descabellada interacción. Alas esquivas, una marea sube y baja, las olas van y vienen, todo es un remolino y yo no sé por dónde empezar a contar los días. Que el capítulo de tus fantasmas deambulando por mi casa ya pasó, que me harté de callar enredos. Y ahora no sé lo que toca. Incertidumbre intentando acercarse, tanteando el terreno como un zorro asustado que quiere simpatizar con mis ojos que luchan contra lo de siempre, que ya cansa y es tan mío.