divendres, 29 de juliol de 2011

Cuadernillos Bruño

La solución al teorema del pozo oscuro parecía no más que el viejo remedio de cortar por lo sano la cuerda podrida. Y en cuanto a eso, pareció no funcionar porque por mucho que Sabina y Gardel sabían como a resina y no a humedad negra, el tiempo parecía torcerse y se asomaba a ese fondo intestinal. Y otra vez de nuevo, la humedad negra. Y es que la vida es un teatro, y el destino un voayeur  muy enfermo expectante a nuestras reacciones. Quién puede resistirse a no unirse al espectáculo, me pregunto mirando con recelo a los indiferentes. La complicidad del juego, el elixir masoquista que aviva los ahora teclados y pinceles. Todo lo amargo da brío a mis dedos y rendida ante la guerra inminente, por primera vez me río y poco a poco voy apreciando más mi única oportunidad en esta tierra, bajo una condición solitaria que forma parte del acuerdo de… lo que parece ser hoy por hoy mi vida.