divendres, 12 d’agost de 2011

El colmo de las sensaciones

Ese olor impúdico tuyo. Las leyendas de tu pasado retumban en mi cabeza y ansío ensordecer mientras te beso y tú  luchas contra mis muertos más queridos cual jarcia fuese, cual furcia amases. Amarrar el temor que me desenfrena, me cohíbe a veces, me entrega al dulce placer del ensueño.
Los desconocidos se tumban en mi cama y gozan del desdén de acomodarse mientras yo de reojo distribuyo, como siempre nerviosa, mis pesadillas. “Más a la izquierda, un poco más alto”. Allí está mi muerto preferido.
Un par de días después con un harapo quito el polvo de mi habitación y cambio las sábanas porque los invitados ya se fueron,  por ello me siento mejor. Cada rincón es silencioso, sin impertinencias. Me doy cuenta de cuánto necesitaba la soledad.
Progresivamente pertenezco menos a todo pero ansío hallar mi propio lugar. “Devuélvanme mi ingenuidad”, pienso mirando a los fantasmas. A decir verdad, cada detalle tuyo me arranca una sonrisa y sólo los míos lo saben... puede que vuelva a sucumbir.

diumenge, 7 d’agost de 2011

Reencuentros

Por fin le dije adiós a mi sombra. Y tenía sed de venganza pero me aparté como siempre quise hacer. Sentí que era otra siendo la misma. Nada volverá a ser igual, y tal vez eso es lo que me entristece porque sé que esta vez va en serio.

dimecres, 3 d’agost de 2011

Despecho

Pasé de la inocencia a la brutal bienvenida de los cuerpos humeantes, un jolgorio de roces y terremotos dentro de los huecos más abruptos. Navegué a contra corriente sin saber muy bien por qué y nada más zambullirme aclamaron todos mis yos el esperpéntico escenario de mi confusión, celebrando el matiz de mi nueva trayectoria. Expulsé por los poros de mi piel las últimas gotas de rencor y decidí olvidarme de quién era, porque la dualidad me transmutaba y me volvía injusta y absolutista. Por eso ante tantas personas no me obligues a pronunciarme, he llegado aquí límpida y desnuda para que me escrutes hasta el alma. Quiero absorber cada palabra y regocijarme en el rubor. Y así, algún día podré volver a definirme.