dijous, 13 d’octubre de 2011

Amantes #2

Me gusta escuchar Astor Piazzolla, preferiblemente Milonga del Ángel, para canalizar esa instantánea sensación de desdicha, abandono y miseria que aparece justo después de hacer el amor. El lecho se transforma en una vereda –o vedera- y moribundos bajo la lluvia, tan nosotros los amantes traicionándonos, nos quedamos tirados, repugnantes, albergando lo poco de verdad que queda en nuestra historia. Realidades metaforseadas por conductas esquizofrénicas para sobrellevar la cotidianidad, como la vieja costumbre de atribuir bandas sonoras  a esta situación por ejemplo. Y al marcharme Alfonsina y el mar, Flor de Lino... creo así nuestro final. Como los pactos benevolentes, casi compasivos del tedioso despertar de los atrincherados.