dimarts, 8 de novembre de 2011

Sueño y otoño

El letargo del vigésimo tercer desahucio se incomodó. Y bajo las luces rancias de noviembre ya no quiere querer nunca. Una alteración de las tres unidades se posa en el balcón que da al casco antiguo de la ciudad, la parte vieja del organismo en potencia que se evade por esas callejas. Con sólo un jersey, sobre la mesa roída rescatada de un contenedor. El sueño concluirá cuando un navajazo en el bazo lo mate-por atribuir la culpa a un factor externo-. El licor fluye a lametazo limpio como el agua de la ducha que acaba por desparramarse y evidencia la conducta entorpecida que vuelve a ensoñar aquello que exige un alto precio.