diumenge, 25 de desembre de 2011

Tantearse

Corre a la jofaina callejera para refrescarte la cara, pues centellea tu mejilla después de mis bofetadas. Perra, ordinaria y la más puta soy y cuanto más te humillo menos eximes tu traición y acabas por tambalearte y tu ego resopla y al final ante el público me dices que encima de tonta fui cornuda. Pero incluso sin saberlo, dime, quién te dejó.
Superficialmente ínclito enamorado, cómo habrá sido posible sangrar más la herida.
Rigurosamente y estratégicamente calculado el cariño, enfrentarse a cada caricia de manos nuevas, resistir yendo y viniendo. Y cuando me descuide, me encontraré sola y asustada. Manceba con demasiadas historias por olvidar. El darse cuenta de que uno amó algo que ni tan siquiera fue real. Mírate entonces y dime qué ves.

dilluns, 19 de desembre de 2011

Componentes X de conductas Y

Rigidez de la imposición, inflexibles, las palabras. Inexplicables los actos. Todo ello es perenne.
Un entrecejo martilleado, inmutable, que presenta un microscópico orificio a través del cual se filtra lo externo, y se comprime hacía un filtro de un código moral demasiado estricto para la succión de la realidad. Y luego se produce un intento de ingestión, y de ahí el vómito.

Todos los jóvenes sandios y sus convicciones dádivas no provocan más que soledad a mis entrañas. De las noches de patria al pescuezo retorcido de la claustrofóbica madrugada, sin dedos de rosa, como un heraldo se presenta para anunciarme que no hay más cesión. Y luego te me antojas, solitario. Y sólo quedan las palabras.

dimarts, 13 de desembre de 2011

"Me han recomendado que me aleje de mí"

Me ofreces de un racimo el mundo creyéndome Pandora. Porque siempre lo fui. Tan culpable de la desgracia humana. Conocedora de las consecuencias únicamente a merced. Ahora el manto de la rueca desgarrado no sólo cubre, ahoga. Quéeselamorquéselamor. Tensión en las piernas, mapas de memorias, yemas tibias, predicciones impúberes, tu nacimiento.
Y ahora te das cuenta, y ahora tú te das cuenta. Ahora. Las alcobas con sus nuevos inquilinos, las jarcias chamuscadas, a dónde vas a ir. El trémulo tacto que intentas confundir con tus bailes de licor, cuando poses tus manos en otras mujeres, sólo encontrarás mi piel, antes de estallar siempre mi boca. Porque es recíproco. Porque el mundo se retuerce cada vez que lo piensas.
Siempre después de tus arrebatos de despecho con Lou Reed, siempre, siempre llega Jacques Brel. Y retomas la batalla, ¿no ves que ya estamos muertos? Y te burlas de mis juramentos, no habrá decimo tercera parte, y tienes una fe ciega en nuestro no sé qué que supuestamente te redimirá de tus traiciones.
Tétricas sonrisas me dedican nuestros hijos a cada suspiro en la habitación. Pero firmes recordatorios de tu error me clavan la mirada. Una voz en off, flash back, los niños que me hablan de ti, los demás te quieren sepultar y a mí me sangra la nariz.
Gritemos: hágase tu voluntad. Y sí, tienes razón, porque nunca jamás haré nada tan real. De camino al purgatorio nos desviaremos y ese será nuestro momento. O qué más puedo decir, puesto que ya me he quedado bien a gusto.

diumenge, 4 de desembre de 2011

Relaciones cuchara

¿Quién es ella? Se desmaquilla. Son casi las seis y esta noche os pasasteis de la raya. Miras como vierte un líquido aceitoso en  la flor de algodón y como restriega sus pestañas de petróleo. Piensas que a ella siempre se le dio bien exterminar con sus ojos lacrimosos todo aquello que es excesivamente impoluto. Cómo el rímel se convierte en delator.
Recuerdas las conversaciones que tuvo, su idea del amor, André Breton. Ahora quiere ver todas las de Truffaut. Tú intentas complacer su canibalismo fetichista. Ahora dice que la ciudad esta bonita con las luces de navidad -ella impone la minúscula- pero, que es un gasto excesivo y que odia toda la hipocresía que envuelve a estas fechas. Tú no sabes seguirla, ves que no se entrega a tus caricias, metálica. Sólo percibes su candor al besarle la frente.
Ambos saben mientras caminan, ese domingo plateado, que no hay armas que valgan. Miedo invencible. Él desistirá envidioso de sus amigas y de la cálida sonrisa que ella les dedica mientras que por el rabillo del ojo le castiga por no morirdeamor.