divendres, 29 de juny de 2012

Olor de gessamí

Son detalles que como felinos me relamían las heridas, las desinfectaban. Y llegan a valer más que muchas vidas que se anunciaron por el camino. La muerte de esa flor árabe es de las mayores pérdidas que debo afrontar. Y viene mucho más, pero nos queda caldearnos en esos recuerdos y endulzar los que tenemos. Miel en centímetros sobre manteles descoloridos, incienso y luces naranjas. La sección mística y la hispanoamericana en sus tronos, dime Osho qué te cuentan aquellos indígenas despeinados. Al cabo de un rato los elefantes y madame Shiva husmean debido a la ausencia, y buscan a la recién estrenada alma errante. Os retendría de cualquier manera, encadenados en este viaje de aparente cotidianeidad y listas de la compra. Os ruego un instante de quietud para reponerme. Y oigo mi nombre. Voy hacia el pasillo y continua el ritmo. Se acerca la hora de la cena.