dijous, 15 de novembre de 2012

Decantarse por y para la perpetuación de uno mismo

Demos gracias a la metafísica del siglo XX, que nos apacigua donde más escuece en este mundo de hoy inclasificable, y nos subleva contra él, contra nosotros mismos, nos derrama en un cuerpo efímeramente terso cuyo fin si no es el de posarse como pétalos blancos sobre otros, debe ser que la  concienciación debe seguir extendiéndose contra las necesidades creadas.

Qué dulce es el tacto, la otredad mediante la cual caminamos por varias ciudades, las constelaciones de Octavio Paz, el Boom Latinoamericano en definitiva, con palabras gigantescas y luminosas. La Escuela de Frankfurt, la Internacional Situacionista, el cine de Trauffut, el blues...

Perderse en hálitos para vivir, emparentarlos con la vida.