dilluns, 31 de desembre de 2012

Ya es tradición

“Y nosotros, que pretendíamos plantarle cara al mundo, ahora sabíamos que formamos parte de él, como las pulgas forman parte del perro sarnoso. Los que asistimos  atónitos al espectáculo de aquellos que primero dan de comer y luego matan de hambre. Los que no creímos en la guerra pero tampoco en el paraíso y que sin embargo guerreamos cada noche y suspiramos contra el paraíso. Nosotros, digo, nos sentimos apenados por todos ellos y también cantamos juntos. Y así nos dieron las uvas... así, nos dieron las balas.




dijous, 27 de desembre de 2012

Agarrotados


Entonces era cierto
y nada quería
cuando pudo
tenerlo todo.

Ella por cada
ápice
se dejó
una membrana
y desprotegida
no dejaba de sangrar;
la herida
manaba
como la certidumbre
de que esa
era su vida.

Del sudor
surgió ese diploma
encuadrado
que no mucho le decía
tal vez que era eso,
hojas de evasión
un esfuerzo por saberse en esas páginas más que en su propia existencia. Porque así los días se suceden y jamás quiso adentrarse ni buscar explicación a esos traumas de infancia. Quizás porque los había dejado atrás y nada quedaba de ella en ellos. O tal vez sólo reiteraba la traición porque tuvo que volver a medirse para comprobar que su cuerpo no se había reducido a cenizas. Al cabo de un rato dejó de pensar, corona de sarmiento y rayo, que os den a todos por culo.

diumenge, 23 de desembre de 2012

Autocensura o el arte de cerrarlaputaboca (aniversario de defunción)

-you still are the way we were-

De la torpeza de encandilar con la mirada esquiva sentencié mi vida, porque siempre me iba dando golpes de camino a. Tú pensabas ya viene esa ménade loca y inspirabas con más fuerza concienciándote para lo que iba a pasar después. Entonces eran los vecinos los que podían quejarse de. Y todos los demás también se quejaban y nos reprochaban, detestaban el paso firme, la solidez de nuestras diatribas, perjurando que jamás. Perdimos a muchos amigos y familiares, no jodamos, lo cierto es que valió la. O no, porque después pasó. Aunque no lo supiera, cómo iba yo a saberlo, es lo peor que me ha pasado jamás, pero como siempre tengo la cara dura de decir que no hay que arrepentirse aunque te puteen de la médula hasta el alma porque es cierto que. Y sigo sintiendo cuando tú piensas en. Entonces no es que estuviera yo tan ensombrecida, tal vez fue lo mejor que hice, aunque tú no podrías decir lo. Deja de importar todo, sí. Todo queda zanjado. Se comprende hasta que. Sí, sí, eso lo que más tal vez. Por lo tanto debe ser el viento que vacila, se ha tropezado él solito, no comprende, sí, cállate, ya sabemos que soy la. Y qué, deja de resoplar, es invierno, nada más. Ríndete y márchate al norte, sigo siendo yo y estando aquí, rodeada de estandartes que ni se te ocurra mover un centímetro, aquí siempre reinó el autocontrol.

divendres, 21 de desembre de 2012

Se mató de un tango

Se mató de un tango y los políticos preparan los tanques que ya vienen las palabras. Palabra, palabrita mágica que se les atragantó poco después de noviembre y aunque numerosos estudios analíticos advirtieron sobre lo que iba a suceder, la estadística es algo que se agarra por el manubrio como dos alas esterilizadas y se hace papiroflexia. Menos mal que se mató de un tango.

Acaso nosotros podríamos morir también, de milonga che, cuán dulce desgarro se me antoja de ese desacuerdo del anochecer turbio entre fuegos y música, y nosotros apoyados a esa pared abofeteada. 

dimecres, 19 de desembre de 2012

Debe ser la condición humana que

Todas las parejas hablan de cosas importantes, definen continuamente su relación mediante términos que personas como nosotros tomarían por apocalípticos. Y es más, van de compras juntos y conocen a los padres y cenan en familia… y tú te preocupabas por la consonancia de tus cicatrices. Hace tiempo ya que renunciamos a esa vida, amor, aceptando tímidamente la consideración de que un compañero debería ser el mismo animal extraño. Y se dirían, sin precisar quién es quién pues resulta bastante evidente y tampoco es plan de ofender a nadie:

– Me están buscando.
– ¿Qué piensas hacer?
–  No lo sé. No quiero volver.
– No me prometas que te quedarás. Sabes que siempre puedes irte.
– Tampoco me dejas opción de prometerte nada. Y a ti, ¿no te espera nadie?
– Sería una forma de decirlo.
– ¿Entonces?
– Que yo tampoco lo sé –aguarda unos segundos– pero no necesito saberlo.
 A veces es mucho mejor no saber.
 Lo peor es cuando sabes y no.
 Y no quieres ver. Recurrente cliché.
– Creo que lo mejor es no saber. Si todos supiésemos nadie... en fin, se enamoraría.
– Quiero este lugar contigo.
– ¿Y  el resto?
 Estaremos preparados para lo que venga. Basta con ser conscientes.
– Siempre he tratado de huir de mi conciencia en vano, como si ignorándola me asegurase un lugar en la felicidad, el paraíso, whatever.
 ¿Recuerdas aquella escena de Zabriskie Point?
– ¿La mejor?
– Sí. ¿Qué te parece?
– Karl... con ce ─ríe con el fin de postergarse─ siempre he querido hacer eso. Y provocar explosiones con la mirada.

Se produce un largo silencio, mayor que cualquiera de los anteriores.

─ Está bien, hagámoslo.


Y llorarían juntos, eligiendo el dolor como Faulkner. Desde la voluptuosidad cáustica hasta la resurrección sobre las tejas de una casa rural, que posiblemente acogería vagabundos ebrios que antaño fueron los salvadores del mundo, o algo así. Está claro que resistirse es más improbable que imprudente, y es cuando se desvela  lo mejor y lo peor de cada uno. En esa sed de amarse hay una resistencia implícita, amar es viajar con alas ensangrentadas y corrijo, no eran requiebros, eran las poesías vacilantes de un joven las que siempre dijeron la verdad. Ahora que lo pienso, lo cierto es que aprendí poesía del mejor prosista de la historia, y así fue en todo lo demás.

divendres, 14 de desembre de 2012

Interludio paticojo

La literatura como poder fático era una consideración tan interiorizada que al pronunciarse sentí un nuevo despertar pues en ciertos desmembramientos se produce un loco acierto. Es como cuando piensas en Ícaro y en seguida vas a Brueghel o miras el telediario y aquellas tragedias son la ventanilla de un medio de transporte que tomas día tras día y nada te sorprende, y lo que es peor, nada te altera –qué terrible es la apatía–. Fue en una conferencia, aunque no me detendré a ofrecer una breve exposición de lo tratado puesto que podría desembocar en algo un poco pegajoso, todo sea  para marcar la ausencia. Lo único que destacaré es lo siguiente: “Come moscas cuando tiene hambre La Bandera de Chile / en boca cerrada no entran balas / se calla / allá arriba en su mástil" (Elvira Hernández, La Bandera de Chile).

Si nos trasladamos a esta supuesta contemporaneidad, a un supuesto nosotros, cabría mencionar dos cosas importantes. Primeramente que con nuestra bandera ni nos sonaríamos los mocos. En segundo lugar que la máxima expresión de lo artístico parece ser el bestseller, quedando olvidado todo lo que nos enseñaron los PadresdelaRuptura. Entonces la pregunta: qué es lo que queda por hacer cuando está todo por hacer. Y nada no es opción porque se trata precisamente de la causa previa, la tara que disimulamos mientras rodeamos nuestros ombligos con el dedo y contamos uno, dos, tres apoyándonos en las paredes, en las barbillas, para cerciorarnos de la corporeidad de los latidos de una historia que desconoce su propio argumento.

dimecres, 12 de desembre de 2012

Rutas anejas

Eso que se dice de estar tan cerca el uno del otro cuando cerca sería una especie de sinécdoque o focalización, de un posible caleidoscopio parcialmente definido pero sí intuido y quiero creer que aprehendido a lo largo de estos años. Cuando nos comimos las vísceras, succionamos los pliegues para perpetuar cierta continuidad, alteramos nuestros jugos intestinales para preferiblemente subsistir a base de los líquidos agridulces que se vertían quemando nuestras lenguas procedentes de conductos constreñidos y deshidratados. La fuente estancada de nuestras infancias se liberaba brotando al estilo de un jardín romántico, que entiende de un caos perfectamente congruente. La miga de pan desdeñada, la memoria tramposa, milonga o mandala sentimental, tercio de verdad, ay hay que ataviarse para tal ocasión, la sucesión onomástica y el garbo de la buena siembra. Ciertos trazos que desembocan en el tropiezo con un bote de pintura roja que perpetuó nuestra relación tanto o casi igual como la hermana, la amiga, la amada jitanjáfora de nuestros adentros añejos aún por escarbar. Y tengo miedo de que se me enreden y  tropiece a vista de todos o adentrarme tanto, tanto y tan oscuro, que la lucecita se hizo chiquitita y así no volver jamás porque a nadie se lo ocurrió colgar un cartel  de “EXIT” con luces fluorescentes e intermitentes, aunque eso debe ser cosa de cobardes. Si se prosigue, acto suicida, puede que se halle una ventanita y en lugar de caer, nos encontraríamos por primera vez y verdaderamente, como si la soledad fuera tan sólo un pasaje. Un pasaje sin dedicatorias, sin promesas ni utopías, un pasaje desprovisto de galanterías ni eternidades loadas; ciertamente el suave tacto de mi primera pincelada sobre tu pecho y deslizarnos sin más. Pero para encontrarse como es debido, lo sabemos bien, la espera debe ser proporcional.

dijous, 6 de desembre de 2012

Lo que subyace

Es una situación mediana, de memoria vaga entonces. Al cabo de un rato uno se pierde en la mirada vacía, un lugar plausible y palpable durante la mayor parte de una conversación cualquiera y ajena por supuesto. Y un minuto después ya me están reclamando allá abajo. No da tregua el periplo ni el estruendo de la llamada, contrario al sordo lamento del automatismo feliz que corona nuestras vidas. Y yo diría algo así como: “debido a demasiadas mentiras sabrás dónde buscar si realmente deseas encontrarme, como si leyeras ‘Diálogo con maoríes’”. Lo diría como siempre suelo decir las cosas importantes, que es callando en una espera interminable. Claro que no hay nadie tan retorcido para rastrear mi conducta, y salvaguardaría mi honra atendiendo los síntomas rústicos como si en ello se determinase el día. Muchos me considerarían una farsante, menuda tomadura de pelo, y no se distanciarían demasiado de lo que es, o suele ser, la mayor parte del tiempo, pues siempre estamos abocados a nuestra condición como una culminación invertida. Y si esto es así, prepárate para lo que viene luego.

dissabte, 1 de desembre de 2012

Párpado indiscreto

Veo los sueños sigilosos,
admito los postreros días,
y también los orígenes, y también los recuerdos,
como un párpado atrozmente levantado a la fuerza
estoy mirando.


Pablo Neruda



Al tropezarnos caminamos, al no hacerlo aguardamos la próxima debacle, porque la zambullida es pura inercia, y nuestra comunidad se fundó en los trazos del destierro, el roído muro de nuestro hogar, el abismo que se brinda y sabe a nosotros. El peligro está en la mañana -Meet me in the morning-. La guerra que causa más pavor, contra nosotros mismos. El bello estruendo del despertar, el reflejo gélido de un manantial de espíritus soñados, altas horas de azahar, noches de verano dietético un poco menos estricto, por raciones generosas de fertilidad, racimos breves de catarsis, indigestión necesaria para enaltecer la visceralidad que iba a anunciarse rectora del imperio. Y ahora la paz de la contabilidad nos escupe a la cara ese número primo, errático y sin calzado, al que no se sabe si ahuyentar u ofrecerle un plato de sopa. Pobre exactitud inflexible, geometría de los cuerpos, que nos dice que más allá de lo que alcanza el brazo no podemos abarcar. Tiento a la suerte y es cuando se asoma el espectáculo, observo sin pudor la vacuidad de sus vidas, también sin altivez ni decoro, más  bien como un mero observador que se ignora a sí mismo, harto de tantear a ciegas, esperando ver si algo sucede, algo, que le haga comprender que esa línea que trazó fue consecuente consigo mismo, con su historia, y la de todos ellos.