diumenge, 31 de març de 2013

resurrección

Derribados y todavía quedan uvas, quiero perderte en un segundo y encontrarte en la posteridad de dos almas desahuciadas que se abrigan en el tacto, y de cada roce un templo, de cada reproche un testamento que confirme que las cenizas de nuestros respectivos cuerpos se esparcirán sobre las conquistas, que en pocas palabras y en la Tierra, se reducirían a ese colchón que nunca halló su cabecera, y eso fue clave en nosotros también.

diumenge, 24 de març de 2013

Valle-En-quilates

Apenas anclamos, sale en tropel de la ribera una gentil flotilla compuesta de esquifes y canoas. Desde muy lejos se oye el son monótono del remo. Algunas cabezas asoman sobre la borda de la fragata, y el avizorado pasaje hormiguea, se agita y se desata en el entrepuente. Háblase a gritos el español, el inglés, el chino. Todos se afanan y hacen señas a los barqueros indios para que se aproximen: Ajustan, disputan, regatean, y al cabo, como rosario que se desgrana, van cayendo en el fondo de las canoas que rodean la escalera y esperan ya con los remos armados. La flotilla se dispersa. Todavía a larga distancia vese una diminuta figura moverse agitando los brazos y se oyen sus voces, que destaca y agranda la quietud solemne de aquellas regiones abrasadas. Ni una sola cabeza se ha vuelto hacia la fragata para mandarle un adiós de despedida. Allá van, sin otro deseo que tocar cuanto antes la orilla. Son los conquistadores del oro. La noche se avecina. En esta hora del crepúsculo, el deseo ardiente que la Niña Chole me produce se aquilata y purifica, hasta convertirse en ansia vaga de amor ideal y poético. Todo oscurece lentamente: Gime la brisa, riela la luna, el cielo azul turquí se torna negro, de un negro solemne donde las estrellas adquieren una limpidez profunda. Es la noche americana de los poetas.


VALLE-INCLÁN, Ramón del. 1903. Sonata de estío

dimecres, 20 de març de 2013

La primavera de Antonia Gutiérrez Bueno

Supuesta timidez que calibra las acciones. Estío valleinclanesco o historia que nunca terminó. Los espacios se vertían y en cada verso de un roce humedecían los muslos. Ahora a medio camino entre la frescura de abril y la deshidratación de agosto están las soledades eruditas extremadas en estatismo y estetismo. Al tratar de concluir, los recursos formales se amontonaron desde el pasado indígena a la civilización de una madurez resignada. Entonces explota primavera con su nueva onomástica. Entonces hay una metáfora dentro de otra metáfora y una mujer se subleva y en el amor puede que se nos dé un respiro.

divendres, 15 de març de 2013

diálogos sobre la parálisis circular

¿Se puede vivir en función de lo que uno desconoce? Me preocupé inútilmente, pero quién inútilmente se preocupó por mí. “La verdad es que fue un polvazo”. Este es el estado de las cosas fuera de tu selva amazónica. La mujer histriónica, trata de conciliarse con su incomprensión, más bien empieza a desentenderse, nada para bien ni para mal, para desentenderse. “Mi puta avaricia de  siempre querer quitarte las braguitas nos acabó distanciando”. Fue tan ciego intercalar razones, responder, es que eternamente acabaré prefiriendo lo contrario  a lo que quieras decir. ¡Cómo ese poder invalida sus actos!. A navajazos se van desabotonando lo miedos. -Dios es un desentendido-. “El beso siempre es terco, la imagen en tu espalda no está allí por casualidad”. No tengo porqué  decir nada al respecto. “Me encantaba tu actitud asustadiza”. Se desentiende de esa atracción al caminar, si hay que agarrarse a palabras ardientes que nos abrasen por un buen motivo. Pronto, y ya estás queriendo. Que no sea una renuncia. “y cuando te abandonabas”. Bla, bla, bla, tic-tac.

No es fácil perdonar, ni perdonarse, renunciar porque nos quedó bien la torre de marfil. Por cierto, ¿dónde coño guardaste la llave? La nada, la suya, la de otros, que nos lleve tan lejos que al reiterarse en cualquier detalle estúpido sepa decirnos que al amor no hay que darle razones de ser ni lo contrario, es la vida la que anda pidiendo explicaciones. Nos convendría hacer los deberes. Debe perpetuarse y es distancia, y es reclamo, son tantas cosas que no vendrán a cuento, porque se trata de decir las cosas por la pura sonoridad de oírlas, entonces se retira, entonces se encara, prosigue. No hay justificación en el engaño, ni por el engaño uno puede justificarse. Todo lo que pueda decirse a partir de aquí ya no me importa, llevo partiendo y besando esas balas toda mi vida.  

dissabte, 9 de març de 2013

Gin tonics a las puertas del amanecer

Se iban pasando la pelota Sabina y Serrat. Torpes, los amantes confiaron demasiado en sus mentiras; después de un carnaval los techos anhelaban esas danzas, ellas tomaban café. Otros sí que engañaron al amanecer, por demasiados gin tonics tal vez. Cuando se tumbaron a admirar las estrellas ya se plantaron las nubes. Los transeúntes con desprecio trataban de esquivar sus cuerpos temblorosos. El nómada y su casa desperdigada, el desodorante rodando posible causa de muerte. El cabezal de su cama fue el escaparate de una tienda, entre tanto la dependienta llamaba a la policía. Temían los ojos de aquel pájaro asustado las miradas inquisidoras que se le iban clavando. Avanzó el autobús y aquella escena se difuminaba. Nadie comprendió que ese obstáculo era el pilar que sostenía su caminar ligero, sus vidas cronometradas y el llanto de sus sueños enfermizos; nadie se desvió de su camino, nadie trató de conocer la verdadera vida.

dimecres, 6 de març de 2013

Sor Juana Inés de la Cruz

"Que da medio para amar sin mucha pena"

Yo no puedo tenerte ni dejarte, 

ni sé por qué, al dejarte o al tenerte, 
se encuentra un no sé qué para quererte 
y muchos sí sé qué para olvidarte.
Pues ni quieres dejarme ni enmendarte, 
yo templaré mi corazón de suerte 
que la mitad se incline a aborrecerte 
aunque la otra mitad se incline a amarte.
Si ello es fuerza querernos, haya modo,
que es morir el estar siempre riñendo:
no se hable más en celo y en sospecha,
y quien da la mitad, no quiera el todo;
y cuando me la estás allá haciendo,
sabe que estoy haciendo la deshecha.