divendres, 7 de juny de 2013

La extremada realidad

Sólo así todo es posible. Sólo así se me olvida. A cambio tediosa espera irrefrenable y aborrecida. Un surco desbordado de reverberación, bruma verbal, acento en la i. Castidad del verso empotrado en tus labios, se derrite y se evapora. Estoy acongojada, con piernas de gacela a tus pies anclada, cajonera con chinches, pestañeos-bala. A-tor-men-ta-do. Resbaladizo. Bruto y tierno. Ensombrecido. Novela estival inconclusa. Hoy de nuevo la realidad supera  la ficción. Llanto agrietado. Alguacil oxidado. Zumbido de libélula gris: hay que tomarse las cosas bien en serio. Susurro a cañonazos. Me declaro culpable de literatura. Esto es irrevocable e inaceptable. Tratad de perdonadme si tuve que imaginar una conciliación con la nada. Antagonista. Conclusión. Tal vez apología. Redención. Estoy en ello. Atención a todos: siempre tácita  me descubro puliendo su magnífica sombra que tantas veces vertebró mis huídas y encabalgamientos con esta incesante, sedienta y atropellada alma que se rinde a la escritura, por si no fuera suficiente.