dijous, 19 de setembre de 2013

Deserción del argumento

Nadie habla de la devastación de la nada. Cualquiera que se aplique el cuento paga. Y el que dice la verdad lo remata. No hay nada peor que la calma después de la tormenta. No hay nada peor que haber vivido el alzamiento, la sublevación de los mares por el tacto imposible. Desdibujarse el rostro por permanecer a flote. Renunciar al gesto cuneiforme. Esperar al fin y al cabo que el paraíso se vaya configurando progresivamente, de un guiño una renuncia, en comunión con el temporal. Ser y estar, lucha de titanes. Por querer, querer tanto y más, amar a pan y agua, amar en lecho de muerte, y ver que hay algo peor que el cese de su latir: peor es que siga punteando sobre un papel en blanco.