dimecres, 30 d’octubre de 2013

Doble garantía

Poder diré sin lágrimas: embiste,
Justa fatalidad. El muro cano
Va a imponerme su ley, no su accidente.

Jorge Guillén




La eternidad se da, tal vez,
degustando en tímidos pliegues
lo que sutilmente
bajo el velo nupcial de la fatalidad
se nos brinda: el presente
con jugos de pertinencia disuelta.
Nos atamos las manos  y encima ciegos,
negándonos el fruto,
creemos perpetuarnos
tanteando el parapeto de nuestro mirar,
nuestro entender,
nuestro vivir.
Hasta la rendición es frágil en nosotros.