dimecres, 2 d’octubre de 2013

Urdidura de la escalinata

1.
Si existe un amor, éste no es el que se amontona en cajas de mudanzas desprovistas de enseñanzas magistrales. Lo ilustre del desorden habita entre filos homicidas, hojarasca de invierno.  

2.
Un trecho insignificante entre el despliegue triunfal y lo mórbido de un velatorio. Somos de esas piezas errantes que se pertenecen al negar la geometría de su encaje, dando con el fatal acierto de vivir siendo uno mismo.

3.
Mujer que sollozas sin saber qué invocas en tu plegaria, si la plenitud del descenso o el eco constante del vacío; ambas cosas te remiten a lo mismo: la soledad de tus pasos, la torpeza de tu corazón vacilante, el avaricioso o el gran sacrificado. Al final la lencería se ciñe a los textos más que al sexo que te nombra.

4.
Paradoja cuyo encanto te corroe. Verso fútil, a qué juegas. Encarnizado enjambre de palabras, no soy de nadie.

5.
Resuena la huída. Quizás lo único importante sea esa torre de jirones que te extirpas al contar, ya que el punto final y la primera sentencia son de lo poco que no se puede escindir.