dissabte, 30 de novembre de 2013

quite romantic, actually

Corderos de Blake y praderas Wordsworth, sin eludir el sueño velado por el Logos, se atropellaban en el monólogo del poeta que atinaba a una renovada panorámica existencial: la de vivir callado, ardiendo por dentro, furiosamente sonriendo al devenir from the current path to any future we might fear and delight.

dilluns, 25 de novembre de 2013

Resistencias, adornos y escapismo temerario

Qué es un verso sino un pasaje,
repite conmigo: E-XIT.
Muy bien. Pronto es Navidad,
ahora viértete en el plato
como el sudor de una lágrima
y aguarda mi señal.
Acabará, te lo prometo.
Aguanta un poco más
a que se enluten sus abrigos
y las panzas dejen de ronronear.
Sacaremos algo bueno de todo esto,
te lo aseguro.
Te ruego que no te vayas,
aunque irse es liberar raíces.
Espera al calor y al aliento sofocado,
extiéndelo un poco más
y esa visión se tornará
más lejana que el año anterior.
Pero no desistas, que entre tanto
también roearán tu alma
no únicamente las negligencias
que cometes contra ti mismo;
hay algo más,
algo que a nadie parece importarle.

diumenge, 24 de novembre de 2013

El desamor en manos de Cernuda

TELARAÑAS CUELGAN DE LA RAZÓN

Telarañas cuelgan de la razón
En un paisaje de ceniza absorta;
Ha pasado el huracán de amor,
Ya ningún pájaro queda.

Tampoco ninguna hoja,
Todas van lejos, como gotas de agua
De un mar cuando se seca,
Cuando no hay ya lágrimas bastantes,
Porque alguien, cruel como un día de sol en primavera,
Con su sola presencia ha dividido en dos un cuerpo.

Ahora hace falta recoger los trozos de prudencia,
Aunque siempre nos falte alguno;
Recoger la vida vacía
Y caminar esperando que lentamente se llene,
Si es posible, otra vez, como antes,
De sueños desconocidos y deseos invisibles. 

Tú nada sabes de ello,
Tú estás allá, cruel como el día;
El día, esa luz que abraza estrechamente un triste muro,
Un muro, ¿no comprendes?,
Un muro frente al cual estoy solo. 

Luis Cernuda. Los placeres prohibidos (1931).

divendres, 22 de novembre de 2013

Torpe final

Qué hemos vivido,
bien sabes que no es un juego.
Bajo la manga, ¿ves?, no tengo nada.
No queda nada, ¿ves?
El mundo se desata enfurecido.
Nuestra historia fue terca,
pero nunca límpida.
Yo creí, como tú,
que nos atrincheraríamos juntos,
nos arraigaríamos bajo
nuestro cielo apocalíptico,
nos ahogaríamos en la bilis,
nos amaríamos en el cieno,
acabaríamos disecados
compartiendo extremidades
y ahuyentando a los pájaros.
Ahora sí que hay  fin
mayor que aquel que nos sepultaría
en un nicho de amor exaltado.
No es más que la inconclusión
de nuestra vida juntos,
la frustración del ideal empotrándose
contra la insultante llaneza doméstica
con la que quisiste reeducarme.
Discúlpame,
no supe apreciar el cuadrilátero.
Quién nos iba a decir
que no me quedarían cartas,
 ni argumentos,
ni motivos,
precisamente a mí
que siempre traté de dar forma
al desengaño.
Nuestra alianza allá queda
en las historias que conté,
en un recuerdo tramposo,
en una mancha de humedad;
pero la corporeidad que se impone
es un rostro de nadie,
un soplo de sombra,
testimonios vagos
de un imperio tiránico:
así fue.

Tal vez sigas y te engañes,
sabrás que no podrás olvidarlo
y tratarás de embargar tus sueños.
Yo, por mi parte, no sabré muy bien
cómo entregarte al recuerdo,
ni sabré cuál fue la gloria de su tragedia.
Aquellos dos extraños sólo resisten
en versículos que como su amor
también se interrumpen
 sin conclusión que satisfaga a su historia,
aquélla que tal vez sólo imaginé.

dissabte, 16 de novembre de 2013

La rueda de la rutina

No podemos negar la sombra
que se cierne sobre esta tierra
insólitamente traslúcida,
mas las horas de bronce marcan
el ritmo como un estertor picoteado
y el titán abandona su puesto
y el peso del mundo recae sobre un pie.
La multitud fúnebre estalla  
 expectante y agónica, libre de pecado.
El viandante tullido bajo su beneplácito
a latigazos de mutismo, debe continuar.
No se rendirán homenajes, ni se loarán
honores délficos.
Se extremará la lucha y el acertijo
de cómo llegar a fin de mes se cerrará
como una concha de cotidianidad hermética.
El fin no distinguirá el peregrinaje,
mientras se descienda y nadie preste
demasiada atención a los nombres
de esos muertos antibióticos.
Una jaula, dentro una noria
y sus cangilones repletos de calaveras
sonrientes que nunca fueron,
confunden lo lúdico con perecer.
El temor de no amar no era el olvido,
era pisar como el resto,
caer como sólo yo,
seguir con la mediocre historia
de la humanidad entregada
a sus funestas festividades.

diumenge, 10 de novembre de 2013

Frenéticas cumbres de hielo

A veces vierto en sangre lo que digo,
a veces pienso “antes de morir
fregaré el suelo”.
Niñez era mirar con bosques dedos
de rosa posados en el labio inferior.
Al fibrilar hice pedazos esa fotografía.
Hoy frenéticas cumbres de hielo,
espasmódica alquimia de la emoción,
me conducen a hacer siempre lo que debo
porque si no, si no caigo en el engaño
de mi propia invitación
al caos manifiesto de la tarde,
ecos azul marino que ahogaron
en gritos toda posible erupción
de inocencia y buenas formas.
Llevadme lejos de sus techos
y  paredes que pintan su legado.
Mi taza nunca fue tan dulce
como la de mamá;
mi sed nunca halló
en la caudalosa realidad
razón para extinguirse.
Supongo que conformidad,
papá y niña bien,
nunca delinearon
ese nombre que olvidé;
por volver que vuelva,
es éste y no otros una leyenda
calumniada que me abriga. 

divendres, 8 de novembre de 2013

Casa rural

Confío en la solidez del otoño
con sus ocres puntiagudos y rugientes.
Mi traslación anacoreta
alrededor de una mesa comedor
de cubiertos oxidados,
convirtiendo lo rústico
en un púlpito del desamparo.
Y morbo y el garbo
al asomarse por la ventana
tentando desinterés
y juicios finales.
En esta habitación no se distinguen
víctimas de verdugos.

dimecres, 6 de novembre de 2013

Canturrea I

¡No respondas!
Canturrea,
canturrea conmigo:
"Ya no estoy
callado,
tralará,
ahora estoy
vacío."

Nacho Vegas

Dime tú que en densidad me exprimes,
dime cuál es mi lugar.
Si  al tratar de alargar la frase
acabaré por naufragar
en palabras vanas sin esperanza.
Que yo no sé qué fue de mí;
tal vez tú lo sepas, ven y di:
si el viento es una pena
y yo de eso crecí,
¿por qué me cuesta tanto
volver a sonreír?
Tralará, tralará,
de este amor no te escaparás,
tralará, tralará,
carne de sepultura que te sustentará.


P.D.: Aprenda a cantar con Nacho Vegas.

dimarts, 5 de novembre de 2013

Y un latir de cancionero

    MI CORZA
En Ávila, mis ojos...
SIGLO XV
Mi corza, buen amigo,
mi corza blanca.


Los lobos la mataron
al pie del agua.


Los lobos, buen amigo,
que huyeron por el río.


Los lobos la mataron dentro del agua.


Rafael Alberti. Marinero en tierra (1924).